viernes, 7 de octubre de 2011

Sillas de cocina

Hoy me he dado cuenta de que también he restaurado las sillas de la cocina, dos veces! os lo explico:
Esta es la única foto que conservo en la que se pueden apreciar las sillas tal y como eran.
Yo las quería en metálico para que hicieran juego con los electrodomésticos y lo que más urgía era cambiar el tapizado de polipiel que ya amarilleaba y tenía un quemazo. La pintura también estaba bastante destrozada, sobre todo en las patas.
Para ello lo primero que tuve que hacer fué desmontarlas, quitarles todas las grapas que estiraban la tela (esta es la labor que peor llevo a la hora de restaurar cualquier silla) y cambiar el polipiel deteriorado por otro nuevo, que no sé si se aprecia, pero lleva agujeritos, lo cual es estupendo porque en verano resuda menos la piel.
Ahora bien, lo difícil vino para quitar la pintura del metal, que ni con el decapante se iba. Yo pensé que dejando el decapante actuar más tiempo iba a ahorrarme trabajo y lo que conseguí fué tener que echar más decapante, quitarlo con espátula y lija y después tener que hacer un duro trabajo de frotar para quitarle todo el óxido que se había creado!!!
Pero bueno, parece que mereció la pena:

O no! porque poco después, y aún sin tener humedades la casa, volvió a aparecer mi amigo el óxido, afeándolas y penetrando la suciedad al contacto con la tela, dejando marcas en la misma. Así que ala, manos a la obra busqué una pintura para metales que valiera tanto para interiores como para exterior y voilá, ahora sí, las sillas están completamente restauradas!

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