lunes, 5 de diciembre de 2011

Montando a caballo

Hoy me he dado cuenta de que el contacto con la naturaleza renueva nuestras energías, y si además es en buena compañía, gratifica el alma.


Por eso y porque queríamos hacer algo diferente este acueducto, ayer nos fuimos con unos amigos a Daroca a montar a caballo, y creo que después de la experiencia repetiremos con gusto.


Porque claro, en la primera clase lo que te enseñan es a subirte al caballo, a dirigirlo mediante presiones y a que te respete.


Y el paseo se hace al paso, que al trote y al galope, aunque nos den ganas, hasta que no tengamos del todo cogido el truco es un poco peligroso.
 

Ah! a mi el monitor (Luis) también me enseñó que no hay que premiar al caballo dejándole que coma un poco, que con esto sólo se le crean malos hábitos...
 

Y aunque en Águila Roja parezca súper fácil bajarse del caballo, hasta que no lo haces por primera vez como que da un poco de respeto...


Eso si, el poder acariciar las crines, el sentir su respiración, el darles un terrón de azúcar con la mano (en nuestro caso fueron mandarinas), el ver su reacción y sentir que mides más de dos metros... todo esto no tiene precio (para todo lo demás Mastercard).

Si algun@ estais interesad@s en tener esta experiencia, no dudeis en pedirme la dirección y el teléfono de Luis, que en mi opinión fué un monitor estupendo y con él pasamos una mañana muy agradable y entretenida.

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