domingo, 16 de junio de 2013

Hambre

Ya os he comentado en alguna ocasión que esto del arte, aunque no de comer, merece la pena sólo por lo que nos liberamos a través de él y por lo que le rodea. 

En esta ocasión todo ha sido fruto de la casualidad (cómo no) y de que tenía inspirada a mi musa interior....

Y es que, de repente me vi metida en una conversación vía face, en la que un integrante nos ofrecía su cámara a buen precio a algunos de los miembros del grupo Arte Temático.... no me preguntéis cómo, pues no lo recuerdo, pero de ahí derivó en mi cabeza este tipo de naturaleza muerta, a modo de protesta, que he titulado con el título "Hambre".

Los hilos que unen mi arte con mi vida personal y con el voluntariado que realizo en Magoría, como no podría ser de otra manera se aliaron de nuevo, y el sábado, en la excursión que realizamos a la mina de Escucha, tras disfrutar de una estupenda comida en el restaurante museo minero, me susurraron al oído que no desperdiciara la oportunidad y que hiciera uso de mi caradura y pidiera en el bar un plato y un vaso para hacer real la foto que había imaginado pues veía que si no iba a ser otro proyecto que se iba a quedar en los laureles por la pereza de no salir de casa con parte de la vajilla en el bolso.

Así que dicho y hecho, con plato y vaso en la mano me fui hasta el parque buscando un cachito de tierra seca, arena y piedras.... pero no lo encontré suelo agrietado ni arena, con lo que el resultado final es el que veis, y que está acompañado de unos preciosos pétalos de amapola, que aunque no estaban en mi mente, si que le dan una intensidad pasional que a mi modo de ver realza la dureza del mensaje que pretendo lanzar con esta fotografía.





En cuanto tenga arreglado del todo mi ordenador y reinstalado el photoshop intentaré realizar una versión similar a la que os muestro aquí debajo en blanco y negro, ya que esta es la que José C. Ceballos me ha hecho para enseñarme los pasos para lograrlo.