jueves, 19 de septiembre de 2013

Pisapapeles original

Es raro no tener dificultades en nuestro camino, y dicen que el hombre es el único animal que tropieza dos veces con la misma piedra. Pero siempre hay que sacarle el lado positivo y aprender a valorar lo aprendido.

Y es por eso que hoy os muestro esta manualidad que podéis realizar con objetos que seguro que tenéis en vuestras casas y que os harán pasar una divertida tarde y disfrutar del resultado.

Para ello vais a necesitar:
- Una piedra grande (la mía además tiene el simbolismo de haber sido recogida en una preciosa escapada a Cantabria que hicimos el año pasado).
- Alambre (si es fino lo manejaréis mejor).
- Dos alicates.
- Pintauñas de colores.

Lo  primero que hay que hacer es lavar bien la piedra. Después enrollaremos el alambre en ella e iremos añadiendo más "ramas", fijándolas al "tronco" para que éste adquiera grosor y no se doble. 
Para hacer las ramas doblamos el alambre a la mitad, sujetando el lado donde quedan los extremos con unos alicates y el otro lado con los otros alicates, pasando éstos entre medias para que luego quede una especie de "hoja".

Una vez realizado el "árbol", pintamos con esmaltes las "hojas", pasando una primera vez el pincel por el borde del alambre y cargando con más pintauñas una segunda vez (es asombroso ver cómo se solidifica).

Y como podréis ver, el resultado queda muy llamativo:

Vista lateral


Visto desde arriba

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